Low Code vs. desarrollo tradicional

Low-Code vs. desarrollo tradicional

Las principales consultoras del mundo se están posicionando a favor de las ventajas que supone el Low-Code vs. el desarrollo tradicional, en un contexto social cada vez más digitalizado, y en cambio constante.

Una plataforma Low-Code es un entorno de desarrollo de software que utiliza asistentes gráficos, y elementos preconfigurados, para simplificar el proceso de creación de aplicaciones, en contraposición a lo que sería un entorno de programación tradicional que se fundamenta en lenguajes de programación.

Como consecuencia de estas facilidades, se están acortando los tiempos de entrega de las aplicaciones y personas de distintos departamentos y perfiles se están uniendo a la labor de desarrollo, aportando otros puntos de vista e ideas al producto final.

DESARROLLO TRADICIONAL, el gobierno del equipo de TI

Hasta la aparición de las tecnologías Low-Code, todo el peso del desarrollo recaía en el departamento de TI, que era el que tenía el conocimiento tecnológico requerido para el desarrollo de aplicaciones, pero no el del modelo de negocio.

Con esta situación, cualquier proyecto debía empezar con una fase de análisis para conocer las necesidades de los usuarios del software y, sobre esta base, crear la nueva aplicación.

Una vez acordados los requisitos entre las partes implicadas, ya todo quedaba de la mano del departamento tecnológico que, en el mejor de los casos, tenía el compromiso de mostrar alguna versión del producto antes de la entrega.

El problema de esta metodología es que la programación con código es una tarea compleja, que requiere un tiempo, y los departamentos de TI tienen unos recursos limitados, por lo que puede suceder que, en el intervalo de tiempo empleado para el desarrollo, las necesidades de la organización cambien y el producto final no se ajuste a sus necesidades actuales.

LOW-CODE, la democracia tecnológica

Las llamadas metodologías Agile fueron el primer paso para dividir el trabajo en equipos, y donde las soluciones evolucionaban en función de las necesidades. Sin embargo, había que seguir escribiendo código, y los recursos del equipo de TI eran totalmente insuficientes para afrontar los continuos cambios solicitados. Y lo más importante, ¡seguíamos sin tener en cuenta al usuario final!

Por lo tanto, parecía evidente que la solución tenía que pasar por simplificar el proceso de desarrollo de software y que el departamento de tecnología cediera la exclusividad para que empleados de otros departamentos, con el conocimiento del modelo de negocio y la forma de trabajar con los clientes, se incorporaran a las labores de desarrollo.

Precisamente estas características son algunos de los beneficios que aporta el Low-Code vs. el desarrollo tradicional, y que están ayudando a democratizar el desarrollo de software. La creación de aplicaciones es ahora una tarea común, lo que contribuye a solucionar el problema de la falta de recursos.

Plataformas como AuraPortal eliminan casi la totalidad de utilizar código en los desarrollos. Proporcionan conectores específicos para conectarse a software como SAP, SalesForce, RPA o los servicios de IA de Azure. Además, también proporcionan asistentes para que el usuario pueda crearse sus propios conectores.

El papel del desarrollador profesional

Si bien es cierto que las tecnologías Low-Code ofrecen una solución a la falta de desarrolladores, esto no significa que el papel del equipo técnico vaya a quedar relegado, y mucho menos que se pueda prescindir de él. El equipo de TI va a seguir siendo imprescindible para crear la infraestructura tecnológica empresarial subyacente, y será el que esté al mando.

Pero ahora, descargado de la complejidad del desarrollo, puede centrase más en otros aspectos como el rendimiento de la aplicación y la comunicación entre todos los componentes y servicios de la aplicación.

El desarrollo tradicional es más costoso que el desarrollo Low Code, al requerir altos conocimientos de programación.
El desarrollo tradicional es más costoso que el desarrollo Low Code, al requerir altos conocimientos de programación.

Por supuesto, va a tener un papel determinante en la selección de la plataforma Low-Code por ser el departamento con los conocimientos técnicos necesarios para evaluar las capacidades de integración como APIs, escalabilidad y otras tecnologías subyancentes que esta incluya.

La verdadera fortaleza de las tecnologías Low-Code es ofrecer un marco de trabajo conjunto donde los ciudadanos desarrolladores y los profesionales de TI puedan desarrollar las aplicaciones que las empresas demanden, utilizando una metodología común que fomente la reutilización de componentes, la transmisión del conocimiento y el intercambio de ideas.

Equipos multidisciplinares

En la práctica, la transformación digital significa tener la capacidad de desarrollar nuevas aplicaciones rápidamente, ver qué funciona y qué no, y realizar cambios basándose en la retroalimentación que se recibe de los usuarios. Y para ser capaces de afrontar los retos que la transformación digital implica, las organizaciones necesitan hacer uso de herramientas que favorezcan la entrega continua y la colaboración.

Las iniciativas de transformación digital necesitan tanto las habilidades del equipo técnico como las de los usuarios finales para tener éxito en la creación de aplicaciones empresariales innovadoras.

Las herramientas Low-Code permiten a las organizaciones ampliar la cantidad de personas que pueden ayudar en la transformación digital, y fomentan la colaboración entre los distintos departamentos internos, de forma que ahora es posible llevar el aspecto comercial al desarrollo y que el resultado final se ajuste a los requisitos específicos de la organización.

EL Low-code ya no es opcional

No podemos afirmar que el desarrollo de baja codificación sea algo nuevo, pero sí que es algo que se ha vuelto más relevante que nunca. De acuerdo con los informes de Forrester, el mercado mundial del desarrollo Low-Code está en continua expansión y todo parece indicar que va a seguir así.

A continuación, vamos a mencionar algunos de los motivos por los que las empresas se están inclinando por herramientas de baja codificación, y los puntos que están considerando al comparar Low-Code vs. el desarrollo tradicional.

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Una aplicación que no concuerda con los objetivos de negocio, es un fracaso.

Los largos tiempos de implementación asociados al desarrollo de software basados en algún lenguaje de programación no favorecen la comunicación con el usuario final y en demasiadas ocasiones esa falta de comunicación se nota en el resultado final.

Con el desarrollo de baja codificación esta barrera no existe, ya que el usuario final puede ver los avances del desarrollo desde su fase de inicio y aportar su punto de vista.

Por otra parte, en el modelo de desarrollo tradicional muchas veces no era posible aplicar los cambios que el usuario solicitaba porque el proyecto estaba tan avanzado que ya era imposible volver atrás. Sin embargo, con la metodología Low-Code, la aplicación va creciendo con la supervisión del usuario final, y debe ser la consecuencia de la lógica de negocio.

El objetivo es la funcionalidad de la aplicación

Con las herramientas Low-Code, elementos como la arquitectura, la plataforma en la que se va a realizar la instalación o el dispositivo sobre el que va a correr la aplicación son totalmente transparentes para el desarrollador, que sólo tiene que centrarse en aspectos de la funcionalidad: definición del modelo, interfaz y experiencia del usuario.

Aplicaciones con futuro garantizado

En el contexto actual, con requisitos de negocio cambiantes y usuarios cada vez más exigentes, el ciclo de vida de las aplicaciones no puede terminar con la entrega del producto, pero con Low-Code tenemos la ventaja de que actualizar una aplicación es tan sencillo como crearla, y tenemos mecanismos para añadir soporte a nuevas tecnologías o plataformas.

Tomás Martí
tomas.marti@auraportal.com